Mientras
algún editor catalán se ha entregado de forma irresponsable a la causa del
secesionismo, José Manuel Lara ha sabido reaccionar y ha hecho declaraciones
públicas que destacan por la claridad y el valor.
Así
hay que reconocerlo si no se tienen telarañas en los ojos.
Hace
unas semanas le dirigí una carta pública en el diario El Mundo elogiando su
anuncio de que retiraría Planeta de Cataluña si se produjera la independencia.
Ahora
el editor ha apelado de forma constructiva al diálogo y al entendimiento de
unos y otros para superar el paso adelante que ha dado Artur Mas en su
propósito de disimular la catastrófica gestión económica que ha hecho.
“Soy
catalán, però també sòc español”, ha dicho José Manuel Lara sintetizando el
pensamiento de infinidad de catalanes.
Tras
500 años de historia unida, Cataluña, como las diversas regiones de España,
forma una unidad nacional integrada ahora en la supranacio-nalidad europea.
Caminamos con paso firme hacia los Estados Unidos de Europa y hablar de secesionismo
en Cataluña es adoptar una posición decadente y decimonónica.
Un
dispa-rate.
Una
quimera, como afirmó recientemente el Rey.
Lara
ha indicado al Gobierno lo que tiene que hacer: salir de su heladora pasividad
y dedicar una parte de su actividad a subrayar sin complejos la españolidad de
Cataluña.
Los
temerosos empresarios catalanes tiene un ejemplo a seguir y si fueran capaz de articular
una declaración conjunta contribuirían a que la pirueta de Mas se quedara en el
aire.
Luis
María ANSON
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