viernes, 4 de enero de 2013

La Sra. Ibarruri tiene la palabra.

La Sra. Ibarruri tiene la palabra.
¡Señores Diputados!
 Por una vez, y aunque ello parezca extraño y paradójico, la minoría comunista está de acuerdo con la proposición no de ley presentada por el señor Gil Robles, proposición tendente a plantear la necesidad de que termine rápidamente la perturbación que existe en nuestro país; pero si en principio coincidimos en la existencia de esta necesidad, comenzamos a discrepar en seguida, porque para buscar la verdad, para hallar las conclusiones a que necesariamente tenemos que llegar, vamos por caminos distintos, contrarios y opuestos.
 El Sr. Gil Robles ha hecho un bello discurso y yo me voy a referir concretamente a él, ya que al Sr. Calvo Sotelo le ha contestado cumplidamente el Sr. Casares, poniendo al descubierto los propósitos de perturbación que traía esta tarde al Parlamento con el deseo, naturalmente, de que sus palabras tuvieran repercusiones fuera de aquí, aunque por necesidad me referiré también en algunos casos concretos a las actividades del señor Calvo Sotelo.

Decía que el Sr. Gil Robles había pronunciado un bello discurso, tan bello y tan ampuloso como los que el Sr. Gil Robles acostumbraba a pronunciar cuando en plan de jefe indiscutible --esto no se lo reprocho-- iba por aldeas y ciudades predicando la buena nueva del socialismo cristiano, la buena nueva de la justicia distributiva se tradujese en hechos de gobierno, cuando el Sr. Gil Robles participaba intensamente en él, tales como el establecimiento de los jornales católicos en el campo, de los jornales de 1,50 y de dos pesetas.

El Sr. Gil Robles, hábil parlamentario y no menos hábil esgrimidor de recursos oratorios, retóricos, de frases de efecto, apelaba a argumentos no muy convincentes, no muy firmes, tan escasos de solidez como la afirmación que hacía de la falta de apoyo por parte del Gobierno a los elementos patronales. Y al argüir con argumentos falsos, sacaba, naturalmente, falsas conclusiones; pero muy de acuerdo con la misión que quien puede le ha confiado en esta Cámara y que S.S., como los compañeros de minoría, sabe cumplir a la perfección, esgrimía una serie de hechos sucedidos en España, que todos lamentamos, para demostrar la ineficacia de las medidas del Gobierno, el fracaso del Frente Popular.

Su señoría comenzaba a hacer la relación de hechos solamente desde el 16 de Febrero y no obtenía una conclusión, como muy bien le han dicho los señores Diputados que han intervenido; no obtenía la conclusión de que es necesario averiguar quiénes son los que han realizado esos hechos, porque el Sr. Gil Robles no ignora, por ejemplo, que, después de la quema de algunas iglesias, en casa de determinados sacerdotes se han encontrado los objetos del culto que en ocasiones normales no suelen estar allí.

No quiero hacer simplemente un discurso; quiero exponer hechos, porque los hechos son más convincentes que todas las frases retóricas, que todas las bellas palabras, ya que a través de los hechos se pueden sacar consecuencias justas y a través de los hechos se escribe la Historia. Y como yo supongo que el Sr. Gil Robles, como cristiano que es, ha de amar intensamente la verdad y ha de tener interés en que la Historia de España se escriba de una manera verídica, voy a darle algunos argumentos, voy a refrescarle la memoria y a demostrarle, frente a sus sofismas, la justeza de las conclusiones adonde yo voy a llegar con mi intervención.

Pero antes permítame S.S. poner al descubierto la dualidad del juego, es decir, las maniobras de las derechas, que mientras en las calles realizan la provocación, envían aquí unos hombres que, con cara de niños ingenuos vienen a preguntarle al Gobierno qué pasa y a dónde vamos.

¡Señores de las derechas! Vosotros venís aquí a rasgar vuestras vestiduras escandalizados y a cubrir vuestras frentes de ceniza, mientras, como ha dicho el compañero De Francisco, alguien, que vosotros conocéis y que nosotros no desconocemos tampoco, manda elaborar uniformes de la Guardia Civil con intenciones que vosotros sabéis y que nosotros no ignoramos, y mientras, también, por la frontera de Navarra, ¡Sr. Calvo Sotelo!, envueltas en la bandera española, entran armas y municiones con menos ruido, con menos escándalo que la provocación de Vera del Bidasoa, organizada por el miserable asesino Martínez Anido, con el que colaboró S.S. y para vergüenza de la República española, no se ha hecho justicia ni con él ni con S.S., que con él colaboró. Como digo, los hechos son mucho más convincentes que las palabras. Yo he de referirme no solamente a los ocurridos desde el 16 de febrero, sino un poco tiempo más atrás, porque las tempestades de hoy son consecuencia de los vientos de ayer.

¿Qué ocurrió desde el momento en que abandonaron el Poder los elementos verdaderamente republicanos y los socialistas? ¿Qué ocurrió desde el momento en que hombres que, barnizados de un republicanismo embustero, pretextaban querer ampliar la base de la República, ligándoos a vosotros, que sois antirrepublicanos, al Gobierno de España? Pues ocurrió lo siguiente: Los desahucios en el campo se realizaban de manera colectiva; se perseguía a los Ayuntamientos vascos; se restringía el Estatuto de Cataluña; se machacaban y se aplastaban todas las libertades democráticas; no se cumplían las leyes de trabajo; se derogaba, como decía el compañero De Francisco, la ley de Términos municipales; se maltrataba a los trabajadores, y todo esto iba acumulando una cantidad enorme de odios, una cantidad enorme de odios, una cantidad enorme de descontento, que necesariamente tenía que culminar en algo, y ese algo fue el octubre glorioso, el octubre del cual nos enorgullecemos todos los ciudadanos españoles que tenemos sentido político, que tenemos dignidad, que tenemos noción de la responsabilidad de los destinos de España frente a los intentos del fascismo.

Y todos estos actos que en España se realizaban durante la etapa que certeramente se ha denominado del «bienio negro» se llevaban a cabo, ¡Sr. Gil Robles!, no sólo apoyándose en la fuerza pública, en el aparato coercitivo del Estado, sino buscando en los bajos estratos, en los bajos fondos que toda sociedad capitalista tiene en su seno, hombres desplazados, cruz del proletariado, a los que dándoles facilidades para la vida, entregándoles una pistola y la inmunidad para poder matar, asesinaban a los trabajadores que se distinguían en la lucha y también a hombres de izquierda: Canales, socialista; Joaquín de Grado, Juanita Rico, Manuel Andrés y tantos otros, cayeron víctimas de estas hordas de pistoleros, dirigidas, ¡Sr. Calvo Sotelo!, por una señorita, cuyo nombre, al pronunciarlo, causa odio a los trabajadores españoles por lo que ha significado de ruina y de vergüenza para España y por señoritos cretinos que añoran las victorias y las glorias sangrientas de Hitler o Musolini.

Se produce, como decía antes, el estallido de octubre; octubre glorioso, que significó la defensa instintiva del pueblo frente al peligro fascista; porque el pueblo, con certero instinto de conservación, sabía lo que el fascismo significaba: sabía que le iba en ello, no solamente la vida, sino la libertad y la dignidad que son siempre más preciadas que la misma vida.

Fueron, ¡señor Gil Robles!, tan miserables los hombres encargados de aplastar el movimiento, y llegaron a extremos de ferocidad tan terribles, que no son conocidos en la historia de la represión en ningún país. Millares de hombres encarcelados y torturados; hombres con los testículos extirpados; mujeres colgadas del trimotor por negarse a denunciar a sus deudos; niños fusilados; madres enloquecidas al ver torturar a sus hijos; Carbayín; San Esteban de las Cruces; Villafría; La Cabaña; San Pedro de los Arcos; Luis de Sirval. Centenares y millares de hombres torturados dan fe de la justicia que saben hacer los hombres de derechas, los hombres que se llaman católicos y cristianos.

Y todo ello, ¡señor Gil Robles!, cubriéndolo con una nube de infamias, con una nube de calumnias, porque los hombres que detentaban el Poder no ignoraban en aquellos momentos que la reacción del pueblo, si éste llegaba a saber lo que ocurría, especialmente en Asturias, sería tremenda.

Cultivasteis la mentira; pero la mentira horrenda, la mentira infame; cultivasteis la mentira de las violaciones de San Lázaro; cultivasteis la mentira de los niños con los ojos saltados; cultivasteis la mentira de la carne de cura vendida a peso; cultivasteis la mentira de los guardias de Asalto quemados vivos. Pero estas mentiras tan diferentes, tan horrendas todas, convergían a un mismo fin: el de hacer odiosa a todas las clases sociales de España la insurrección asturiana, aquella insurrección que, a pesar de algunos excesos lógicos, naturales en un movimiento revolucionario de tal envergadura, fue demasiado romántico, porque perdonó la vida a sus más acerbos enemigos, a aquellos que después no tuvieron la nobleza de recordar la grandeza de alma que con ellos se había demostrado.

Voy a separar los cuatro motivos fundamentales de estas mentiras que, como decía antes, convergían en el mismo fin. La mentira de las violaciones, a pesar de que vosotros sabíais que no eran ciertas, porque las muchachas que vosotros dábais como muertas, y violadas antes de ser muertas por los revolucionarios, ellas mismas os volcaban a la cara vuestra infamia diciendo: «Estamos vivas, y los revolucionarios no tuvieron para nosotras más que atenciones.» ¡Ah!, pero esta mentira tenía un fin; esta mentira de las violaciones, extendida por vuestra Prensa cuando a la Prensa de izquierdas se la hacía enmudecer, tendía a que el espíritu caballeroso de los hombres españoles se pronunciase en contra de la barbarie revolucionaria.

Pero necesitábais más; necesitábais que las mujeres mostrasen su odio a la revolución; necesitábais exaltar ese sentimiento maternal, ese sentimiento de afecto de las madres para los niños, y lanzásteis y explotásteis el bulo de los niños con los ojos saltados. Yo os he de decir que los revolucionarios hubieron, de la misma manera que los heroicos comunalistas de París, siguiendo su ejemplo, de proteger a los niños de la Guardia Civil, de esperar a que los niños y las mujeres saliesen de los cuarteles para luchar contra los hombres como luchan los bravos: con armas inferiores, pero guiados por un ideal, cosa que vosotros no habéis sabido hacer nunca.

La mentira de la carne de cura vendida al peso. Vosotros sabéis bien --nosotros tampoco lo desconocemos-- el sentimiento religioso que vive en amplias capas del pueblo español, y vosotros queríais con vuestras mentira infame ahogar todo lo que de misericordioso, todo lo que de conmiseración pudiera haber en el sentimiento de estos hombres y de estas mujeres que tienen ideas religiosas hacia los revolucionarios.

Y viene la culminación de las mentiras: los guardias de Asalto quemados vivos. Vosotros necesitábais que las fuerzas que iban a Asturias a aplastar el movimiento fuesen, no dispuestas a cumplir con su deber, sino impregnadas de un espíritu de venganza, que tuviesen el espolique de saber que sus compañeros habían sido quemados vivos por los revolucionarios. Allí convergían todas vuestras mentiras, como he dicho antes: a hacer odiosa la revolución, a hacer que los trabajadores españoles repudiasen, por todos estos motivos, el movimiento insureccional de Asturias.

Pero todo se acaba, ¡Sr. Gil Robles!, y cuando en España comienza a saberse la verdad, el resultado no se hace esperar, y el día 16 de febrero el pueblo, de manera unánime, demuestra su repulsa a los hombres que creyeron haber ahogado con el terror y con la sangre de la represión los anhelos de justicia que viven latentes en el pueblo. Y los derrotados de febrero, aquellos que se creían los amos de España, no se resignan con su derrota y por todos los medios a su alcance procuran obstaculizar, procuran entorpecer esta derrota, y de ahí su desesperación, porque saben que el Frente Popular no se quebrantará y que llegará a cumplir la finalidad que se ha trazado.

Por eso precisamente es por lo que ellos en todos los momentos se niegan a cumplir los laudos y las disposiciones gubernamentales, se niegan sistemáticamente a dar satisfacción a todas las aspiraciones de los trabajadores, lanzándolos a la perturbación, a la que van, no por capricho ni por deseo de producirla, sino obligados por la necesidad, a pesar de que el Sr. Calvo Sotelo, acostumbrado a recibir las grandes pitanzas de la Dictadura, crea que los trabajadores españoles viven como vivía él en aquella época.

¿Por qué se producen las huelgas? ¿Por el placer de no trabajar? ¿Por el deseo de producir perturbación? No. Las huelgas se producen porque los trabajadores no pueden vivir, porque es lógico y natural que los hombres que sufrieron las torturas y las persecuciones durante la etapa que las derechas detentaron el Poder quieran ahora --esto es lógico y natural-- conquistar aquello que vosotros les negábais, aquello para lo cual vosotros les cerrábais el camino en todos los momentos.

No tiene que tener miedo el Gobierno porque los trabajadores se declaren en huelga; no hay ningún propósito sedicioso contra el Gobierno en estas medidas de defensa de los intereses de los trabajadores, porque ellas no representan más que el deseo de mejorar su situación y de salir de la miseria en que viven.

Hablaban algunos señores de la situación en el campo. Yo también quiero hablar de la situación en el campo, porque tiene una ligazón intensa con la situación de los trabajadores de la ciudad, porque pone una vez más al descubierto la ligazón que existe entre los dueños de las grandes propiedades, que en el campo se niegan sistemáticamente a dar trabajo a los campesinos y consienten que las cosechas se pierdan, y estas Empresas, que como la de calefacción y ascensores, como la de la construcción, como todas las que se hallan en conflicto con sus obreros, se niegan a atender las reivindicaciones planteadas por los trabajadores.

Esto se liga a lo que yo decía antes: al doble juego de venir aquí a preguntar lo que ocurre y continuar perturbando la situación en la ciudad y en el campo.

Concretamente, voy a referirme a la provincia de Toledo, y al hablar de la provincia de Toledo reflejo lo que ocurre en todas las provincias agrarias de España. En Quintanar de la Orden hay varios terratenientes (y esto es muy probable que lo ignore el Sr. Madariaga, atento siempre a defender los intereses de los grandes terratenientes) que deben a sus trabajadores los jornales de todas las faenas de trabajo del campo.

¿Qué diría el Sr. Madariaga si en un momento determinado estos trabajadores de Quintanar de la Orden, como los de Almendralejo, como los de tantos otros pueblos de España, se lanzasen a cobrar lo que es suyo en justicia? ¡Ah! Vendría aquí a hablar de perturbaciones, vendría aquí a decir que el Gobierno no tiene autoridad, vendría aquí, como van viniendo ya con excesiva tolerancia de estos hombres, a entorpecer constantemente la labor del Gobierno y la labor del Parlamento.

Y que por parte de los grandes terratenientes, como por parte de las Empresas, hay un propósito determinado de perturbar, lo demuestra este hecho concreto que os voy a exponer.

En Villa de Don Fadrique, un pueblo de la provincia de Toledo, se han puesto en vigor las disposiciones de la reforma agraria, pero uno de los propietarios que se siente lastimado por lo que significa de justicia para el campesinado, que no ha conocido de la justicia más que el poder de los amos, de acuerdo con los otros terratenientes, había preparado una provocación en toda regla, una provocación habilísima, ¡señores de las derechas!, que vais a ver en lo que consistía y que demuestra la falsedad del argumento del Sr. Calvo Sotelo, cuando afirma que los terratenientes no pueden conceder a los trabajadores jornales superiores a 1,50.

Estos señores terratenientes con fincas radicantes en Villa de Don Fadrique, cuya cosecha está valuada en 10.000 duros, tenían el propósito de repartirla entre los campesinos de los pueblos colindantes, como Lillo, Corral de Almaguer y Villacañas. Esto, que en principio podrá parecer un rasgo de altruismo, en el fondo era una infame provocación; era el deseo de lanzar, azuzados por el hambre, a los trabajadores de un pueblo contra los de otros pueblos. Y que esto no es un argumento sofístico esgrimido por mi lo demuestra la declaración terminante del hermano de uno de las terratenientes delante de D. Mariano Gimeno, del alcalde y de la Comisión del Sindicato de Agricultores, que dijo textualmente: «Si mi hermano hubiera hecho lo que se había acordado, es decir, el reparto de la cosecha, a estas horas se habría producido el choque y esto había terminado».

Y es ahí, ¡Sr. Gil Robles!, y no en los obreros y en los campesinos, donde está la causa de la perturbación, y es contra los causantes de la perturbación de la economía española, que apelan a maniobras «non sanctas» para sacar los capitales de España y llevárselos al extranjero; es contra los que propalan infames mentiras sobre la situación de España, con menoscabo de su crédito; es contra los patronos que se niegan a aceptar laudos y disposiciones; es contra los que constante y sistemáticamente se niegan a conceder a los trabajadores lo que les corresponde en justicia; es contra los que dejan perder las cosechas antes de pagar salarios a los campesinos contra los que hay que tomar medidas. Es a los que hacen posible que se produzcan hechos como los de Yeste y tantos pueblos de España a los que hay que hacerles sentir el peso del Poder, y no a los trabajadores hambrientos ni a los campesinos que tienen hambre y sed de pan y de justicia.

¡Señor Casares Quiroga, Sres. Ministros!: ni los ataques de la reacción, ni las maniobras, más o menos encubiertas, de los enemigos de la democracia, bastarán a quebrantar ni a debilitar la fe que los trabajadores tienen en el Frente Popular y en el Gobierno que lo representa.

Pero, como decía el señor De Francisco, es necesario que el Gobierno no olvide la necesidad de hacer sentir la ley a aquellos que se niegan a vivir dentro de la ley, y que en este caso concreto no son los obreros ni los campesinos. Y si hay generalitos reaccionarios que, en un momento determinado, azuzados por elementos como el señor Calvo Sotelo, pueden levantarse contra el Poder del Estado, hay también soldados del pueblo, cabos heroicos, como el de Alcalá, que saben meterlos en cintura.
Y cuando el Gobierno se decida a cumplir con ritmo acelerado el pacto del Frente Popular y, como decía no hace muchos días el Sr. Albornoz, inicie la ofensiva republicana, tendrá a su lado a todos los trabajadores, dispuestos, como el 16 de febrero, a aplastar a esas fuerzas y a hacer triunfar una vez más al Bloque Popular.

Conclusiones a que yo llego: Para evitar las perturbaciones, para evitar el estado de desasosiego que existe en España, no solamente hay que hacer responsable de lo que pueda ocurrir a un Sr. Calvo Sotelo cualquiera, sino que hay que comenzar por encarcelar a los patronos que se niegan a aceptar los laudos del Gobierno.

Hay que comenzar por encarcelar a los terratenientes que hambrean a los campesinos; hay que encarcelar a los que con cinismo sin igual, llenos de sangre de la represión de octubre, vienen aquí a exigir responsabilidades por lo que no se ha hecho.

Y cuando se comience por hacer esta obra de justicia, ¡Sr. Casares Quiroga, Sres. Ministros!, no habrá Gobierno que cuente con un apoyo más firme, más fuerte que el vuestro, porque las masas populares de España se levantarán, repito, como en el 16 de febrero, y aun, quizá, para ir más allá, contra todas esas fuerzas que, por decoro, nosotros no debiéramos tolerar que se sentasen ahí.

José Calvo Sotelo había nacido en 1893 y murió asesinado en 1936. Abogado del Estado. Militante en el Partido Conservador (uno de los dos partidos caciquiles --el otro era el Partido Liberal-- que se turnaban en el poder en el régimen de la Restauración borbónica [1876-1923]); y, dentro de él, en las filas de la tendencia capitaneada por el que fue Presidente del Gobierno en el momento de la Semana Trágica (1909), Antonio Maura.

Ministro en la Dictadura Militar del General Miguel Primo de Rivera y Orbaneja, Marqués de Estella, (1923-30).

Al caer la monarquía (1931) se convirtió en líder de los monárquicos, pero voluntariamente emigró de España refugiándose cerca del dictador fascista Mussolini; temía que se le exigieran responsabilidades por su actuación ministerial en la Dictadura del Marqués. Al regresar a la patria en 1933 fue jefe de Renovación Española y luego del Bloque Nacional, y elegido diputado a Cortes por Orense en 1933 y 1936. Al evolucionar hacia el fascismo toda esa corriente monárquica, principalmente la que venía de las filas del Partido Conservador, Calvo Sotelo pasó a ser el portavoz fascista más tajante y cuyo reaccionarismo social era más intransigente (al paso que el nuevo Marqués de Estella, Don José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia, coloreaba un poquitín su discurso de alguna pincelada social muy desvaída, imitando vagamente a Hitler y Mussolini).

He aquí algunas perlas de la oratoria de D. José Calvo Sotelo (extractos de un discurso en las Cortes en abril de 1936, citado por Arrarás, Historia de la II República Española, t. 4º, p. 116): `Las fuerzas proletarias españolas se disponen a dar un segundo paso revolucionario, que será la instauración del comunismo'; `España podrá salvarse también con una fórmula de Estado autoritario y corporativo'.

Buen orador y escritor, de pluma y palabra un tanto grandilocuentes e inclinado a los gestos de rompe y rasga, a la frase sonora y ultrancista, Calvo Sotelo fue el autor, entre otras, de esta célebre prolación sobre la España roja y la España rota (la tomamos de pasajes de textos de Calvo Sotelo reproducidos en Las voces de la República de Manuel Rubio Cabeza, Ed. Planeta, 1985, p. 147):

Ya sabemos lo que sería una España roja. La familia deshecha, la propiedad suprimida, la libertad anulada del todo, el triunfo de las turbas, la violencia, todo lo que queráis; la muerte de una infinidad de españoles [...]
Pero una España rota no se reharía nunca. Se puede rehacer la fortuna perdida. Se puede recobrar la Corona y volver a su sitio, como acabamos de ver en Grecia.
La alusión a Grecia se refiere a la restauración de la dinastía de los Schleswig-Holstein en 1935, al ser derrocada la efímera primera República griega (1924-35) en la persona del alemán Pablo de Grecia, padre del hoy ex-rey Constantino.
El 13 de julio de 1936 D. José Calvo Sotelo fue asesinado por un grupo socialista de la guardia de asalto (en represalia por el previo asesinato del teniente Castillo a manos de la ultraderecha).

He aquí unos extractos de su discurso ante las Cortes del 16 de junio de 1936 que es el que comentó en el suyo Dolores Ibarruri.

[...] todas las fórmulas de convivencia social y política pueden reducirse a dos: orden consentido y orden impuesto. El régimen de orden consentido se funda en la libertad; el régimen de orden impuesto se funda en la autoridad. España está viviendo un régimen de desorden, de desorden no consentido ni arriba ni abajo, sino impuesto desde abajo a arriba. Por consiguiente, el régimen español, que no se ha podido prever en esas fórmulas del tratadista antes citado, es un régimen que no se funda ni en la libertad ni en la autoridad. No se funda en la autoridad, aun cuando se diga que su sostén principal es la democracia; muy lejos me llevaría un análisis del sentido integral de ese vocablo; no lo intento, pero me vais a permitir que escudriñe un poco en el concepto degenerativo con que ahora se vive la democracia.
 España padece el fetichismo de la turbamulta, que no es el pueblo, sino que es la contrafigura caricaturesca del pueblo. Son muchos los que con énfasis salen por ahí gritando: «¡Somos los más!» Grito de tribu --pienso yo--; porque el de la civilización sólo daría derecho al énfasis cuando se pudiera gritar: «¡Somos los mejores!», y los mejores casi siempre son los menos. La turbamulta impera en la vida española de una manera sarcástica, en pugna con nuestras supuestas «soi disant» condiciones democráticas y, desde luego, con los intereses nacionales. ¿Qué es la turbamulta? La minoría vestida de mayoría. La ley de la democracia es la ley del número absoluto, de la mayoría absoluta, sea equivalente a la ley de la razón o de la justicia, porque, como decía Anatole France, «una tontería, no por repetida por miles de voces deja de ser tontería». Pero la ley de la turbamulta es la ley de la minoría disfrazada con el ademán soez y vociferante, y eso es lo que está imperando ahora en España; toda la vida española en estas últimas semanas es un pugilato constante entre la horda y el individuo, entre la cantidad y la calidad, entre la apetencia material y los resortes espirituales, entre la avalancha brutal del número y el impulso selecto de la personificación jerárquica, sea cual fuere la virtud, la herencia, la propiedad, el trabajo, el mando; lo que fuere; la horda contra el individuo. Y la horda triunfa porque el Gobierno no puede rebelarse contra ella o no quiere rebelarse contra ella, y la horda no hace nunca la Historia, Sr. Casares Quiroga; la Historia es obra del individuo. La horda destruye o interrumpe la Historia y SS. SS. son víctimas de la horda; por eso SS. SS. no pueden imprimir en España un sello autoritario. (Rumores.) Y el más lamentable de los choques (sin aludir ahora al habido entre la turba y el principio espiritual religioso) se ha producido entre la turba y el principio de autoridad, cuya más augusta encarnación es el Ejército. Vaya por delante un concepto en mi arraigado: el de la convicción de que España necesita un Ejército fuerte, por muchos motivos que no voy a desmenuzar. (Un Sr. Diputado: Para destrozar al pueblo, como hacíais.) Entre otros, porque de un buen Ejército, de tener buena aviación y buenos barcos de guerra depende, aunque muchos materialistas cegados no lo entiendan así, incluso cosa tan vital y prosaica como la exportación de nuestros aceites y de nuestras naranjas. Hecha esta declaración, he de decir a su señoría, Sr. Ministro de la Guerra, celebrando su presencia aquí, que lamentablemente se están operando fenómenos de desorden que ponen en entredicho muchas veces el respeto que nacionalmente es debido a ciertas esencias institucionales de orden castrense. Yo bien sé que algunos posos históricos de aquella tosquedad programática que poseían los partidos republicanos del siglo XIX, han creado viejas figuras y arcaicas actuaciones republicanas, un ambiente de entredicho, de prevención, de recelo hacia los principios militares, que acaso se puede calificar de antimilitarismo y que, sin duda alguna, por fuerza de ese impulso transmitido de generación en generación, ha llevado a nuestra Constitución algún que otro precepto de dudoso acierto, como, verbigracia, el que suprime los Tribunales de honor y el que excluye de manera permanente de la más alta jerarquía de la República a los generales del Ejército. Este hecho, que es tanto un hecho histórico como un hecho actual, explica sin duda cierta falta de tacto --siempre exquisito debiera prodigarse-- en las conexiones de la política estatal con la vida militar.
...
... no creo que exista actualmente en el Ejército español [...] un solo militar dispuesto a sublevarse en favor de la monarquía y en contra de la República. Si lo hubiera sería un loco, lo digo con toda claridad (rumores), aunque considero que también sería loco el militar que al frente de su destino no estuviera dispuesto a sublevarse en favor de España y en contra de la anarquía, si ésta se produjera. (Grandes protestas y contraprotestas).
(Fuente: Fernando Díaz Plaja, El siglo XX. La Guerra (1936-39), pp. 45-47.)

Sabino Arana


Sabino Arana, el racista fundador del PNV:
ASÍ HABLABA SABINO ARANA
- "El bizkaino es de andar apuesto y varonil; el español o no sabe andar, o si es apuesto, es tipo femenino". Bizkaitarra, nº 29. 

- "Es preciso aislarnos de los maketos. De otro modo, aquí en esta tierra que pisamos, no es posible trabajar por la gloria de Dios". Bizkaitarra, nº 19.

- "Nosotros, los vascos, evitemos el mortal contagio, mantengamos firme la fe de nuestros antepasados y la seria religiosidad que nos distingue, y purifiquemos nuestras costumbres, antes tan sanas y ejemplares, hoy tan infestadas y a punto de corromperse por la influencia de los venidos de fuera". La Patria, nº 39.  

- "Conste que desde luego que de ese roce del maketo con el bizkaino solo brotan en este país irreligiosidad e inmoralidad. Eso lo demuestran los hechos y se explica perfectamente". Bizkaitarra, nº 6 bis. 

- "Ya hemos indicado, por otra parte, que el favorecer la irrupción de los maketos es fomentar la inmoralidad en nuestro país; porque si es cierto que las costumbres de nuestro Pueblo han degenerado notablemente en esta época, débese sin duda alguna a la espantosa invasión de los maketos, que traen consigo la blasfemia y la inmoralidad". Bizkaitarra, nº 10. 

- "Nosotros odiamos a España con nuestra alma, mientras tenga oprimida a nuestra Patria con las cadenas de la esclavitud. No hay odio que sea proporcionado a la enorme injusticia que con nosotros ha consumado el hijo del romano. No hay odio con que puedan pagarse los innumerables que nos causan los largos años de dominación". Bizkaitarra, nº 16. 

- "Nosotros a ningún maketo, a ningún españolista odiamos tanto como al español o españolista que, conociendo de alguna manera la historia de Bizkaya, se la da falseada, adulterada y españolizada al pueblo bizkaino, para servirse de él en provecho de algún partido español". Bizkaitarra, nº 22 

- "Ese camino del odio al maketismo es mucho más directo y seguro que el que llevan los que se dicen amantes de los Fueros, pero no sienten rencor hacia el invasor". Bizkaitarra, nº 4. 

- "¡Cuándo llegarán todos los bizkainos a mirar como enemigos suyos a todos los que les hermanan con los que son extranjeros y enemigos naturales suyos!". Bizkaitarra, nº 22. 

- "Les aterra oír que a los maketos se les debe despachar de los pueblos a pedradas. ¡Ah la gente amiga de la paz..! Es la más digna del odio de los patriotas". Bizkaitarra, nº 21 .

- "Cuando el pueblo español se alzó en armas contra el agareno invasor y regó su suelo con sangre musulmana para expulsarlo, obró con caridad. Pues el nacionalismo bizkaino se funda en la misma caridad." Bizkaitarra, nº 28. 

- "Gran número de ellos parece testimonio irrecusable de la teoría de Darwin, pues más que hombres semejan simios poco menos bestias que el gorila: no busquéis en sus rostros la expresión de la inteligencia humana ni de virtud alguna; su mirada sólo revela idiotismo y brutalidad". Bizkaitarra, nº 27. 

- "Antiliberal y antiespañol es lo que todo bizkaino debe ser". Bizkaitarra, nº 1. 

- "En pueblos tan degenerados como el maketo y maketizado, resulta el sufragio universal un verdadero crimen, un suicidio".  Bizakaitarra, nº 27.

- "El roce de nuestro pueblo con el español causa inmediata y necesariamente en nuestra raza ignorancia y extravío de inteligencia, debilidad y corrupción de corazón, apartamiento total, en una palabra, del fin de toda humana sociedad. Y muerto y descompuesto así el carácter moral de nuestro pueblo, ¿qué le importa ya de sus caracteres físicos y políticos?". Baserritarra, nº 11.  

- "La fisionomía del bizkaino es inteligente y noble; la del español inexpresiva y adusta. El bizkaino es nervudo y ágil; el español es flojo y torpe. El bizkaino es inteligente y hábil para toda clase de trabajos; el español, es corto de inteligencia y carece de maña para los trabajos más sencillos. Preguntádselo a cualquier contratista de obras, y sabréis que un bizkaino hace en igual tiempo tanto como tres maketos juntos". Bizkaitarra, nº 29. 

- "El bizkaino es laborioso (ved labradas sus montañas hasta la cumbre); el español, perezoso y vago (contemplad sus inmensas llanuras desprovistas en absoluto de vegetación)".  Bizkaitarra, nº 29. 

- "El bizkaino degenera en carácter si roza con el extraño; el español necesita de cuando en cuando una invasión extranjera que lo civilice". Bizkaitarra, nº 29. 

- "Oídle hablar a un bizkaino, y escuchareis la más eufórica, moral y culta de las lenguas; oídle a un español, y si sólo le oís rebuznar, podéis estar satisfechos, pues el asno no profiere voces indecentes ni blasfemias".  Bizkaitarra, nº 29. 

- "Entre él cúmulo de terribles desgracias que afligen a nuestra amada Patria, ninguna tan terrible y aflictiva, juzgada en sí misma cada una de ellas, como el roce de sus hijos como el roce con los hijos de la nación española". Baserritarra, nº 11. 

- "El bizkaino es emprendedor (leed la historia y miradlo hoy ocupando elevados y considerados puestos en todas partes... menos en su patria); el español nada emprende, a nada se atreve, para nada vale (examinad el estado de las colonias)". Bizkaitarra, nº 29. 

- "Muchos son los euskerianos que no saben euzkera. Malo es esto. Son varios los que lo saben. Esto es peor. Gran daño hacen a la patria cien maketos que no saben euzkera. Mayor es el que le hace un solo maketo que lo sepa. Para el corazón de la Patria, cada vasco que no sabe euzkera es una espina; dos espinas cada vasco que lo sabe y no es patriota; tres espinas cada español que habla euzkera". Baserritarra, nº 8. 

- "El bizkaino no vale para servir, ha nacido para ser señor ("etxejaun"); el español no ha nacido más que para ser vasallo y siervo (pulsad la empleomanía dentro de España, y si vais fuera de ella le veréis ejerciendo los oficios más humildes)". Bizkaitarra, nº 29. 

- "Etnográficamente hay diferencia entre ser español y ser euskeriano, la raza euskeriana es sustancialmente distinta a la raza española". Bizkaitarra, nº 11. 

- "Si fuese moralmente posible una Bizcaya foral y euzkeldún, pero con raza maketa, su realización seria la cosa más odiosa del mundo, la más rastrera aberración de un pueblo". Bizkaitarra, nº 4 

- "¡Ya lo sabéis, Euzkeldunes, para amar el Euzkera tenéis que odiar a España!". Bizkaitarra, nº 31. 

- "Si hubieran estudiado una miaja de Geografía política y hubiesen tenido una pizca de sentido común, sabrían que al norte de Marruecos hay un pueblo cuyos bailes peculiares son indecentes hasta la fetidez, y que al norte de este segundo pueblo hay otro cuyas danzas son honestas y decorosas hasta la perfección; y entonces les chocaría que el alcalde de un pueblo euskeriano prohibiese bailar al uso maketo, como es hacerlo abrazado a la pareja, para restaurar en su lugar el baile nacional de Euskeria". Baserritarra, nº 11. 

- "Morir por la patria, como por la patria se entienda no un pedazo de este planeta que llamamos Tierra, ni un grupo físico de estos habitantes suyos que llamamos hombres considerado sólo en orden a su bienestar material, sino la sociedad, pueblo, nación, o gran familia a que por naturaleza pertenezca uno, constituida y organizada en orden al santo fin de toda sociedad de hombres: no es morir por causa mundana, sino morir por Dios, fin último de todas las cosas". Baserritarra, nº 4. 

- "Con esa invasión maketa,...la impiedad, todo genero de inmoralidad, la blasfemia, el crimen, el libre pensamiento, la incredulidad, el socialismo, el anarquismo..todo es obra suya". Bizkaitarra, nº 19. 

- "Que el obrero catalán se lance en brazos del socialismo o del anarquismo, no puede sorprendernos. Pero que los jóvenes vascos busquen en las promesas de gente invasora...". La Patria, nº 18. 

- "Lo que es realmente extraño es que haya un solo obrero euskeriano entre los socialistas.. ¿Por qué los obreros euskerianos no se asocian entre sí separándose completamente de los maketos y excluyéndolos en absoluto?". Baserritarra, nº 5. 

- "Cien vidas que tuviera, cien padres, cien madres, cien hermanos, cien esposas y cien hijos, ahora mismo los daría todos, si de ello se siguiera la salvación de mi patria". Bizkaitarra, nº 101. 

- "Dichosos aquellos antepasados nuestros que perdieron su vida por mantener incólume la independencia de Bizkaya". Bizkaitarra, nº 15. 

- "Ningún bizkaino digno de este nombre podría ya vivir en su patria, si no tuviese la esperanza de vengarla algún día".

- "El aseo del bizkaino es proverbial; el español apenas se lava una vez en su vida y se muda una vez al año”. Bizkaitarra, nº 29.

- "En Cataluña todo elemento procedente del resto de España lo catalanizan, y les place a sus naturales que hasta los municipales aragoneses y castellanos de Barcelona hablen catalán; aquí padecemos muy mucho cuando vemos la firma de un Pérez al pie de unos versos euzkericos, u oímos hablar nuestra lengua a un cochero riojano, a un liencero pasiego o a un gitano".

- "Tanto están obligados los bizkainos a hablar su lengua nacional, como a no enseñársela a los maketos o españoles. No el hablar éste o el otro idioma, sino la diferencia del lenguaje es el gran medio de preservarnos del contacto con los españoles y evitar así el cruzamiento de las dos razas". 

- "Si nos dieran a elegir entre una Bizkaya poblada de maketos que sólo hablasen Euzkera y una Bizkaya poblada de bizkainos que sólo hablasen el castellano, escogeríamos sin dubitar esta segunda, porque es preferible la sustancia bizkaina con accidentes exóticos que pudieran eliminarse y sustituirse por los naturales, a una sustancia exótica con propiedades bizkainas que nunca podrán cambiarla".

- "¿Qué es, pues, lo que respecto de la pureza de la raza se contiene en el programa nacionalista? Puede reducirse en los puntos siguientes: 1) Los extranjeros podrán establecerse en Bizkaya bajo la tutela de sus respectivos cónsules; pero no podrán naturalizarse en la misma. Respecto de los españoles, las Juntas Generales acordarán si habrían de ser expulsados, no autorizándoseles en los primeros años de independencia la entrada en territorio bizkaino, a fin de borrar más fácilmente toda huella que en el carácter, en las costumbres y en el idioma hubiera dejado su dominación. 2) La ciudadanía bizkaina pertenecerá por derecho natural y tradicional a las familias originarias de Bizkaya, y en general a las de raza euskeriana, por efecto de la confederación; y, por cesión del poder (Juntas Generales) constituido por aquéllas y éstas, y con las restricciones jurídicas y territoriales que señalara, a las familias mestizas euskeriano-extranjeras".

- "La familia bizkaina atiende más a la alimentación que al vestido, que aunque limpio siempre es modesto; id a España y veréis familias cuyas hijas no comen en casa más que cebolla, pimientos y tomate crudo, pero que en la calle visten sombrero, si bien su ropa interior es "peor menealla".

- "El bizkaino que vive en las montañas, que es el verdadero bizkaino es, por natural carácter, religioso (asistid a una misa por aldea apartada y quedareis edificados); el español que habita lejos de las poblaciones, o es fanático o es impío (ejemplos de los primero en cualquier región española; de los segundo entre los bandidos andaluces, que usan escapulario, y de lo tercero, aquí en Bizkaya, en Sestao donde todos los españoles, que no son pocos son librepensadores) ".

- "El bizkaino es amante de su familia y su hogar (cuanto a lo primero, sabido es que el adulterio es muy raro en familias no inficionadas de la influencia maketa, esto es, en las familias genuinamente bizkainas; y cuanto a lo segundo, si el bizkaino por su carácter emprendedor se ausenta de su hogar no le pasa día en que no suspire por volver a él); entre los españoles, el adulterio es frecuente así en las clases elevadas como en las humildes, y la afección al hogar es en estas últimas nula porque no la tienen".

- "El noventa y cinco por ciento de los crímenes que se perpetran en Bizkaya se deben a mano española, y de cuatro de los cinco restantes son autores bizcainos españolizados".

- "Si a esa nación latina la viésemos despedazada por una conflagración intestina o una guerra internacional, nosotros lo celebraríamos con fruición y verdadero júbilo, así como pesaría sobre nosotros como la mayor de las desdichas, como agobia y aflige al ánimo del náufrago el no divisar en el horizonte ni costa ni embarcación, el que España prosperara y se engrandeciera".

- "El bizkaino es caritativo aun para sus enemigos (que lo digan los lisiados españoles que atestan las romerías del interior y mendigan de caserio en caserio); el español es avaro aun para sus hermanos (testigo, Santander cuando pidió auxilio a las ciudades españolas en la consabidas catástrofe)".

- "El bizkaino es digno, a veces con exceso, y si cae en la indigencia, capaz de dejarse morir de hambre antes de pedir limosna (preguntádselo a las Conferencias de San Vicente de Paúl); el español es vago hasta el colmo, y aunque se encuentre sano, prefiere vivir a cuenta del prójimo antes que trabajar (contad, si podéis, los millares de mendigos de profesión que hay en España y sumidlos con los que anualmente nos envía a Euskeria)".

- "Interrogad al bizkaino qué es lo que quiere y os dirá "trabajo el día laborable e iglesia y tamboril el día festivo"; haced lo mismo con los españoles y os contestarán pan y toros un día y otro también, cubierto por el manto azul de su puro cielo y calentado al ardiente sol de Marruecos y España".

- "Ved un baile bizkaino presidido por las autoridades eclesiásticas y civil y sentiréis regocijarse el ánimo al son del "txistu", la alboka o la dulzaina y al ver unidos en admirable consorcio el más sencillo candor y la loca más alegría; presenciad un baile español y si no os acusa náuseas el liviano, asqueroso y cínico abrazo de los dos sexos queda acreditada la robustez de vuestro estómago, pero decidnos luego si os ha divertido el espectáculo o más bien os ha producido hastío y tristeza".

- "En romerías de bizkainos rara vez ocurren riñas, y si acaso se inicia alguna reyerta, oiréis sonar una media docena de puñetazos y todo concluido; asistid a una romería española y si no veis brillar la traidora navaja y enrojecerse el suelo, seguros podéis estar de que aquel día el sol ha salido por el Oeste".

La mujer para Sabino Arana
"Esos defectos de esta infeliz mitad del género humano son ingénitos en ella e inseparables de su sexo: si la mujer, con lo vana que es, amara, el mundo sería una orgía continua y de sus locuras estaría saturada la vida social; y si es vana e inferior al hombre, es decir, si no tiene tanto seso y corazón como éste, es porque, de suceder lo contrario, la lucha entre el hombre y la mujer sería terrible desde el hogar doméstico hasta las esferas más elevadas del gobierno de los pueblos. La mujer, pues, es vana, es superficial, es egoísta, tiene en sumo grado todas las debilidades de la naturaleza humana [...]. Pero por eso de ser precisamente inferior al hombre en cabeza y corazón, por eso el hombre debe amarla: ¿qué sería de la mujer si el hombre no la amara? Bestia de carga, e instrumento de su bestial pasión; nada más. La mujer necesita de la protección del hombre, de su tutela; como el hombre necesita de su compañía" (Sabino Arana, carta a un amigo de 13 de noviembre de 1897, publicada en la edición de De fuera vendrá..., 1982, pág. 145).

La represión izquierdista en Madrid DESPUÉS DE JULIO DE 1936:



En Madrid el 19 de julio y en la iglesia del Rosario de los Padres Dominicos, las turbas izquierdistas interrumpen la misa dominical disparando sobre los asistentes. Aquella misma noche ardieron cincuenta iglesias en la capital, según Hugh Thomas (“The Spanish Civil War”, Penguin Book, Londres, 1.965).

Los hechos luctuosos se sucederán irrefrenablemente. Ese mismo día y en el cementerio de Canillas son asesinados los dos primeros religiosos, pertenecientes a la Congregación de los Padres Paúles en Hortaleza, por llevar sendas sotanas en sus maletas. Siguen tres oficiales asesinados, uno de ellos cuando era trasladado herido en una ambulancia por milicianos de los Carabancheles. La barbarie no queda detenida en la capital, y el mismo 19 la sangre se extiende por los pueblos: tres civiles, entre ellos una mujer de 70 años, son asesinados.

La experiencia de la abortada revolución de octubre de 1934 en Asturias, sirvió –sin duda- al Teniente Coronel de Artillería Rodrigo Gil Ruiz para preparar, a raíz del asesinato de Calvo Sotelo, un arsenal en el Parque de Artillería con 300 proyectiles y 100.000 cartuchos de fusil. Además, a las 13:30 horas del día 18 dicho Teniente Coronel consigue la autorización para la entrega de 5.000 cerrojos de fusil, depositados en el Cuartel de la Montaña, destinados a completar otros tantos fusiles depositados en el Parque de Artillería... destinados a armar a 5.000 milicianos, civiles en definitva.

Pero en el Cuartel de la Montaña había más cerrojos, entre 40.000 y 65.000, y el Coronel Serra, que los custodia, se niega a entregarlos: “... el Cuartel de la Montaña morirá en su puesto antes de entregar uno sólo de los cerrojos de fusil allí depositados”.  Para las izquierdas era urgente y prioritario conseguir aquellos cerrojos. Por ende, en el cuartel sublevado se habían ido refugiando civiles (186 falangistas, por ejemplo). Para los resistentes discurre el día 19 entre esperanzas de un auxilio que no llegaría, rechazando parlamentos que pretendían la entrega de los cerrojos. Durante la noche del 19 al 20 las baterías estaban preparadas y la muchedumbre congregada. A un primer ataque de la aviación a las 7.00 horas siguió otro intento de negociación: Rechazado. Se desencadena el ataque de la aviación, las piezas de 75 y 155 mm, el asalto de los milicianos. Hacia las once de la mañana la presión es tal que en el cuartel alzan la bandera blanca... Ciento treinta muertos entre los resistentes (más de la cuarta parte del total eran falangistas: 37), a bayonetazos, hachazos y tiros.

El asalto al Cuartel de la Montaña queda bien resumido con las declaraciones de Enrique Castro Delgado, comandante del 5º Regimiento asaltante (“MILICIA POPULAR – Diario del 5º Regimiento de Milicias Populares”, Año I Nº4, 30 de junio de 1.936):

“Matar... Matar... seguir matando hasta que el cansancio impida matar más... Después... Después construir el socialismo” .

“...alguien comenzó a cantar el “Cara al Sol”. Luego todos. Luego un disparo... luego muchos disparos mezclados con voces de valor y orgullo, de mística  y de miedo.”

La orgiástica victoria sobre el Cuartel de la Montaña desencadena una cadena de crímenes en los acuartelamientos de Getafe, Leganés, María Cristina y Campamento: Otros 41 asesinados. Sigue la matanza de religiosos y civiles en los pueblos de Madrid, y así el día 20 son asesinados: un padre y su hijo en Canillas, en Guindalera un anciano de 85 años, diecisiete eclesiásticos en diversos parajes. El General de Caballería Rafael Casas de la Vega nos ofrece, en su “El Terror Madrid 1936” (Editorial Fénix, Madrid, 1994), un exhaustivo estudio sobre este siniestro periodo.


LAS SANGUINARIAS "CHECAS"
Inmediatamente, y aprovechando el gran número de edificios religiosos, colegios o viviendas particulares disponibles a raíz de la persecución y su enajenación, se constituyeron cientos de checas. Sólo en el distrito del Congreso había 54, 55 en Chamberí, 26 en Buenavista, 73 en Universidad, 49 en Palacio,...  Algunas checas eran cuartelillos de milicianos, otras sedes de agrupaciones políticas, pero la mayoría eran cárceles donde se interrogaba y condenaba a muerte. Y esta usurpación del poder jurídico al Estado, esta vulneración de los derechos de la ciudadanía es ya de por sí dramática. El General Rafael Casas de la Vega (op. cit.) concluye que de los 8.500 asesinados en Madrid entre julio y diciembre de 1936, unos 3.200 (caídos entre agosto y octubre, antes de las grandes matanzas de Paracuellos) son atribuibles a las checas.

En realidad, la actividad aniquiladora de las checas siguió hasta finales de 1937: 101 asesinados en Carabanchel, 178 en Fuencarral, 160 en Hortaleza, 53 en Usera, 25 en Cercedilla, 113 en Alcalá de Henares, 9 en Meco, 21 en Camarma de Esteruelas, 130 en Aranjuez, 33 en Ciempozuelos, 55 en Getafe, 284 en Chamartín, 124 en Barajas, 414 en Soto de Aldovea, al menos 25 conocidos en Torrejón, 122 en Rivas-Vaciamadrid, 36 en Canillas, 15 en Canillejas, 160 en Bohadilla del Monte, 300 en Aravaca,... Procedimiento habitual de los chequistas era “trasladar” a los presos fuera de Madrid y fusilarlos de noche en algún cementerio, donde luego se los encontraban y sepultaban los atónitos vecinos: caso de 52 guardias civiles, sacados de la checa de Spartacus (C./ Santa Engracia, 18), y asesinados el 22 de noviembre en las tapias del Cementerio Este. Eran los “paseos”, con los que tanto parecía disfrutar aquella caterva de desalmados izquierdistas.

Tomando como ejemplo la Checa de Bellas Artes se ha conocido que sus “tribunales”, capacitados para emitir sentencias firmes e inapelables, estaban constituidos por miembros de los partidos representados en el Frente Popular (Partido Socialista, Partido Comunista, FAI, Unión Republicana, Sindicalistas, Izquierda Republicana, UGT, CNT, Juventudes Socialistas Unificadas, Juventudes Libertarias). Aparte de los milicianos armados, había un retén de 25 guardias de seguridad al mando de un sargento, lo que demuestra la conformidad del gobierno republicano en estos crímenes.

Si la sentencia era de culpabilidad, para evitar sospechas e inculpaciones posteriores, se escribía en la misma la palabra “libertad” seguida de un punto. Al salir a la calle el inocente condenado era detenido por unos milicianos, conducido a algún apartado lugar y fusilado. Existían además unas “brigadillas” de milicianos autorizadas para registrar viviendas particulares, confiscar bienes, detener sin mandamiento judicial alguno y –por supuesto- asesinar a quien les pareciera.

No podía faltar en el funcionamiento y organización de las checas el aspecto económico, como es lógico teniendo en cuenta la codicia de aquellas gentes. En la caja de la Checa de Fomento de Madrid, el 12 de noviembre de 1936 había : 1.750.000 pesetas en efectivo, 600.000 pesetas en oro amonedado, 460 cajas llenas de objetos de valor. En fin, bajo el odio político no sólo se detenía y asesinaba a la ciudadanía, sino que se aprovechaba para expoliarles y enriquecerse. Y no podía faltar el más sofisticado repertorio de torturas.

El Alzamiento de julio de 1936 conlleva la insurrección de varios acuartelamientos, además del de La Montaña. Ante la ausencia del auxilio exterior fracasa el pronunciamiento en todos ellos. Los sublevados que no fueron asesinados sobre el terreno (Getafe, La Montaña, Leganés, María Cristina, Campamento,...), serán confinados en las siguientes cárceles, en todas ellas se producirían sacas de presos: La Modelo (mínimo 1.024 fusilados), Porlier (778 como mínimo), San Antón  (722 como mínimo) y Ventas (al menos 381). El mayor número de “paseados” ocurriría en noviembre, período en el que Santiago Carrillo era responsable de Orden Público: 2.530.

En la cárcel Modelo hasta el 17 de agosto de 1936 los presos eran vigilados por funcionarios del Cuerpo de Prisiones. Pero ese mismo día entraron los milicianos a cachearlos vejatoriamente, operación que se repetiría el día 20: Cacheos autorizados por el Director General de Seguridad Manuel Muñoz, acordados por la checa de Fomento y dirigidos por el anarquista Felipe Emilio Sandoval (delincuente común excarcelado unos días antes).  Y el 22 elementos de la CNT y FAI prendieron fuego a la tahona, se abrieron las puertas para que entraran los bomberos, aprovechando para la fuga los presos comunes; al tiempo comienzan las ráfagas de ametralladora desde las casas colindantes contra los políticos. La turba izquierdista comenzó a “juzgar” aquella misma noche, dentro de la cárcel, a los 6 presos políticos de más relevancia: Todos fueron asesinados allí mismo. Esa misma noche cayeron otros 21.

Pero la primera saca de La Modelo no ocurriría hasta el 25 de octubre, cuando 80 presos son asesinados bajo falsas ordenes de “libertad” o “traslado.” Segunda "saca", el 4 de noviembre, con dieciséis asesinados. Todavía estaban por llegar las cuatro mayores "sacas".

Por lo que respecta al penal de Ventas, las sacas comenzaron el 14 y 15 de septiembre: 10 hombres. Siguen las del 17, 19, 20, 21, 23 y 24: Con un número relativamente bajo de represaliados. Pero el 28 de noviembre se sacan 48 hombres. Y el 30 del mismo mes otros sesenta. Entre el 2 y el 3 de diciembre, otros 110. Entre otros, contamos con el testimonio del Policía Álvaro Marasa Barasa, a quien Serrano Poncela confío una “orden de libertad” (finales de noviembre) para ocho detenidos en Ventas:

“... Llegados a la explanada donde las milicias acostumbran a asesinar a los detenidos, ordenan a éstos que bajen de la camioneta y, a unos quince metros de la carretera, seis o siete milicianos efectúan varias descargas sobre el grupo de presos y luego Rascón da los tiros de gracia. Una vez efectuado esto vuelven a los coches y camionetas, abandonando allí los cadáveres. Había una gran zanja a la derecha de la explanada donde supone serían enterrados por varias personas que ya se encontraban en la explanada cuando llegaron los coches... (“Causa General,” ff. 78-78).


UNA REPRESIÓN PREMEDITADA
La brutal represión que llevaron a cabo las izquierdas contra todo aquel que no pensase como ellas estuvo perfectamente ordenada y diseñada desde las más altas instancias del Frente Popular. Así lo demuestran, entre otros muchos, los siguientes testimonios:

- "...nos hemos preocupado un poco por limpiar la retaguardia. Es difícil asegurar que en Madrid está liquidada la Quinta Columna, pero lo que si es cierto es que allí se han dado los golpes más fuertes...y esto se debe a la preocupación del Partido y al trabajo abnegado, constante, de dos camaradas nuevos,... el camarada Carrillo, cuando fue Consejero de Orden Público, y el camarada Cazorla,...". Declaraciones publicadas de Francisco Antón en "Discursos pronunciados en el Pleno Ampliado del Comité Central del Partido Comunista de España, celebrado en Valencia los días 7 y 8 de Marzo de 1937." (Biblioteca Central Militar. Armario Especial. Signatura 1.048).

- "Habrá diez mil quinientos (refiriéndose a la población "penal" en Madrid) pero dentro de muy pocos días solamente tienen que quedar quinientos...". Réplica del Ministro de Justicia (Juan García Oliver) al Secretario Técnico de Prisiones (Antonio Fernández Martínez), según declaraciones de Manuel Guerrero Blanco (funcionario del Ministerio de Justicia) en AHN-CG 1526 (2), Ramo Nº 3, Folio 34.

Salvador de Madariaga



- Escritor y diplomático español, nacido en La Coruña (1886) y fallecido en Locarno, Suiza (1978). Estudió ingeniería en Madrid y París y practicó algún tiempo la profesión en España (1911-16). Dedicado al periodismo, lo cultivó en Londres (1916-21), donde fue redactor de The Times, y Ginebra (1922-31), donde estuvo adscrito al secretariado de la Sociedad de Naciones.

- Fue delegado de España en esta organización, embajador en Estados Unidos (1931) y en Francia (1932-34) y ministro de Instrucción Pública y Justicia (1934). Entre 1928 y 1931 explicó literatura española en Oxford y en México.

- Ministro de Instrucción Pública y Justicia (1934),  tras el reinicio de la guerra civil en 1936 se exilió de ambos bandos, residiendo en Francia y el Reino Unido. En 1972 fijó su residencia en el cantón suizo de Ticino.

- Fue uno de los principales exponentes del liberalismo europeo. De hecho, llegó a ser presidente honorario de la Internacional Liberal.

- El 17 de julio del 32, el PSOE publica un manifiesto en que acusaba al Partido Radical de Lerroux de propósitos dictatoriales, anunciaba la violencia en tal caso y advertía que “no había terminado aún” la revolución iniciada con la caída de la monarquía. Madariaga considera (así lo recoge en su obra España) que el texto socialista contiene “en líneas generales, la política que iba a llevarle, y con él a España, al desastre de 1934”.

- Madariaga consideraba como la gran causa de la guerra civil la división interna del PSOE, que en esta época se encontraba al borde de la escisión entre los partidarios de Largo Caballero, por un lado; los de Indalecio Prieto, por otro; y los de Julián Besteiro, este último siempre marginado por los dos anteriores por su carácter más moderado.

- El diario Claridad, perteneciente al PSOE, publicó el 7 de febrero de 1937: “Proporciona esta seguridad el conocimiento de la condición moral de tipos como Unamuno, Baroja, Madariaga, etc.. Cada uno lleva un traidor dentro. O una complacencia de meretriz, a elegir”. Lo recoge Manuel Rubio Cabeza en Los intelectuales españoles y el 18 de julio, 1975, ediciones Acervo, p.198.

- Fue elegido miembro de la Real Academia Española en 1936, aunque no presentó su discurso de ingreso hasta 1976.


ASÍ HABLABA SALVADOR DE MADARIAGA

- “Con la rebelión de 1934, la izquierda española perdió hasta la sombra de autoridad moral para condenar la rebelión de 1936”.

- El clima social en la República tras el nombramiento de Azaña como presidente lo describe así: "Aumentaron, en proporción aterradora, los desórdenes y las violencias, volviendo a elevarse llamaradas y humaredas de iglesias y de conventos hacia el cielo azul, lo único que permanecía sereno en el paisaje español. Continuaron los tumultos en el campo, las invasiones de granjas y heredades, la destrucción del ganado, los incendios de cosechas. En el país pululaban agentes revolucionarios a quienes interesaba mucho menos la reforma agraria que la evolución. Huelgas por doquier, asesinatos de personajes políticos de importancia local. Había entrado el país en una fase francamente revolucionaria".

- Tras entrevistarse con Franco, escribió de él: “Me llamó la atención por su inteligencia concreta y exacta más que original y deslumbrante, así como su tendencia natural a pensar en términos de espíritu público sin ostentación de hacerlo”. (Memorias. Amanecer sin mediodía. Madrid. Espasa-Calpe, 1974).

- “Los monárquicos jamás significaron tanto peligro para la República como los republicanos” (Españoles de mi tiempo. Barcelona, Planeta, 1974).  

- “En el fondo, la República murió de falta de republicanos” (Españoles de mi tiempo. Barcelona, Planeta, 1974).

- Sobre la revolución de octubre de 1934 afirmó (en su obra "España", Espasa-Calpe, 1978, pag. 362) que "El alzamiento de 1934 [socialista y anarquista] es imperdonable.  La decisión presidencial de llamar al poder a la CEDA era inatacable, inevitable y hasta debida desde hace ya tiempo.  El argumento de que el señor Gil Robles intentaba destruir la Constitución para instaurar el fascismo era, a la vez, hipócrita y falso.  Hipócrita porque todo el mundo sabia que los socialistas de Largo Caballero estaban arrastrando a los demás a una rebelión contra la Constitución de 1931, sin consideración alguna para lo que se proponía o no el señor Gil Robles; y por otra, a la vista de que el señor Companys y la Generalidad entera violaron también la Constitución."

- Respecto del expolio que el Frente Popular hizo de las obras artísticas del Museo del Prado afirmó... "El cacareado salvamento de los cuadros del Prado, lejos de ser tal salvamento, fue uno de los mayores crímenes que contra la cultura española se han cometido jamás (...). Madrid poseía precisamente la mejor cámara subterránea quizá entonces del mundo para la protección de tesoros artísticos, recién terminada con arreglo a la técnica más moderna a treinta metros de profundidad bajo el Banco de España. A los técnicos ingleses que visitaron España entonces se les enseñó un par de cuadros del Greco enmohecidos por la humedad para hacerles creer que esta cámara subterránea no era suficiente. A la sazón presidente de la Oficina Internacional de Museos de la Sociedad de Naciones, pude estudiar documentación suficiente para asegurar aquí que los cuadros del Museo del Prado no debieron haber salido nunca de Madrid, y que no hubieran salido de no haber predominado en el Gobierno de entonces la pasión política más miserable sobre el respeto a la cultura y al arte".

Así hablaba Largo Caballero

“Quiero decirles a las derechas que si triunfamos colaboraremos con nuestros aliados; pero si triunfan las derechas nuestra labor habrá de ser doble, colaborar con nuestros aliados dentro de la legalidad, pero tendremos que ir a la Guerra Civil declarada. Que no digan que nosotros decimos las cosas por decirlas, que nosotros lo realizamos” (El Liberal, de Bilbao, 20 de enero de 1936).

Lo dijo el 19 de enero de 1936 en un acto electoral en Alicante. Efectivamente, Largo ya había iniciado la Guerra Civil en octubre de 1934, aunque su sublevación fue sofocada entonces por suerte para todos los españoles. Lejos de arrepentirse, estaba decidido a volver a la carga contra la legalidad vigente.

* * *

- “La clase obrera debe adueñarse del poder político, convencida de que la democracia es incompatible con el socialismo, y como el que tiene el poder no ha de entregarlo voluntariamente, por eso hay que ir a la Revolución”.

Lo dijo Largo en un mitin celebrado en Linares el 20 de enero de 1936. Sin duda, unas palabras muy en la línea de aquella famosa frase de Lenin, de quien Largo Caballero tomaría el apodo. “¿Libertad? ¿Para qué?”, dijo en una ocasión el líder soviético.

* * * 

- “La transformación total del país no se puede hacer echando simplemente papeletas en las urnas... estamos ya hartos de ensayos de democracia; que se implante en el país nuestra democracia”.

Esto lo dijo Largo el 10 de febrero de 1936, en el Cinema Europa. Su democracia era, evidentemente, la de las purgas, los asesinatos masivos y, en definitiva, la dictadura del proletariado.

* * * 

- “En las elecciones de abril (1931), los socialistas renunciaron a vengarse de sus enemigos y respetaron vidas y haciendas; que no esperen esa generosidad en nuestro próximo triunfo. La generosidad no es arma buena. La consolidación de un régimen exige hechos que repugnan, pero que luego justifica la Historia”. “Vamos a la Revolución social. ¿Como? (una voz del público: como en Rusia) No nos asusta eso…Habrá que expropiar a la burguesía por la violencia”. “Tenemos que recorrer un periodo de transición hasta el socialismo integral, y ese período es la dictadura del proletariado, hacia la cual vamos. Había que “preparar la ofensiva socialista”. Lo dijo el 1 de noviembre de 1933. Largo Caballero, Discursos a los trabajadores, Barcelona, Fontamara, 1979, p.151-2. M. de Coca, Anticaballero, Madrid, Centro, 1975, p.85 y ss. M. Tuñón de Lara, La crisis del estado: dictadura, República, guerra (1923-1939), Barcelona, Labor, 1986, p. 129,170..

Sin duda Largo Caballero sabía mucho de esos hechos que repugnan y de cómo debía manipularse luego la información para que la Historia los acabara justificando.

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- “Si los socialistas son derrotados en las urnas, irán a la violencia, pues antes que el fascismo preferimos la anarquía y el caos".

Ya en aquella época, como ahora, para el PSOE todo grupo que no el suyo era considerado inmediatamente "fascista” y “retrógrado”.

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- “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución… tendremos que conquistarlo de otra manera”. (febrero de 1933). Largo Caballero, Escritos de la República, Pablo Iglesias, 1985, p.34-5.

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- El 23-11-31 Largo, entonces Ministro de Trabajo, ante la posibilidad de que las Cortes se disolviesen por no tener mayoría, amenaza: “Ese intento sólo sería la señal para que el PSOE y la UGT lo considerasen como una provocación y se lanzasen incluso a un nuevo movimiento revolucionario. No puedo aceptar la posibilidad, que sería un reto al partido, y que nos obligaría a ir a una guerra civil”. Acta de sesiones del Parlamento. El Debate, 24-11-31, Madrid.

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- “Antes de la República creí que no era posible realizar una obra socialista en la democracia burguesa. Después de veintitantos meses en el gobierno... si tenía alguna duda sobre ello, ha desaparecido. Es imposible". (Agosto de 1933, en la Escuela de Torrelodones). FPI, XIII, p .452, El Socialista, 16-8-33.

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- “Se dirá: ¡Ah esa es la dictadura del proletariado! Pero ¿es que vivimos en una democracia? Pues ¿qué hay hoy, más que una dictadura de burgueses? Se nos ataca porque vamos contra la propiedad. Efectivamente. Vamos a echar abajo el régimen de propiedad privada. No ocultamos que vamos a la revolución social. ¿Cómo? (Una voz en el público: ‘Como en Rusia´). No nos asusta eso. Vamos, repito, hacía la revolución social… mucho dudo que se pueda conseguir el triunfo dentro de la legalidad. Y en tal caso, camaradas habrá que obtenerlo por la violencia… nosotros respondemos: vamos legalmente hacia la revolución de la sociedad. Pero si no queréis, haremos la revolución violentamente (Gran ovación). Eso dirán los enemigos, es excitar a la guerra civil… Pongámonos en la realidad. Hay una guerra civil… No nos ceguemos camaradas. Lo que pasa es que esta guerra no ha tomado aun los caracteres cruentos que, por fortuna o desgracia, tendrá inexorablemente que tomar. El 19 vamos a las urnas… Más no olvidéis que los hechos nos llevarán a actos en que hemos de necesitar más energía y más decisión que para ir a las urnas. ¿Excitación al motín? No, simplemente decirle a la clase obrera que debe preparase… Tenemos que luchar, como sea, hasta que en las torres y en los edificios oficiales ondee no la bandera tricolor de una República burguesa, sino la bandera roja de la Revolución Socialista”. El Socialista, 9-11-33.

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- “Cuando el Frente Popular se derrumbe -anunció-, como se derrumbará sin duda, el triunfo del proletariado será indiscutible. Entonces estableceremos la dictadura del proletariado, lo que… quiere decir la represión… de las clases capitalistas y burguesas”. (24-5-36, en Cádiz, tras la victoria del Frente Popular, al que pertenecía el PSOE). El socialista, 26-5-36. H. Thomas, La guerra civil española, Grijalbo, Barcelona, 1976, p. 203.

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- “Hay que apoderarse del poder político; pero la revolución se hace violentamente: luchando, y no con discursos”. (Durante el Congreso de las Juventudes Socialistas). R. Calaf Masachs, Revolución del 34 en Asturias, Fundación José Barreiro, Oviedo, 1984, p. 57.

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- “No creemos en la democracia como valor absoluto. Tampoco creemos en la libertad”. (Verano de 1934 en Ginebra). M. Martínez Aguiar, ¿a dónde va el Estado español?, Madrid, p.135.

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- “Nuestro partido, es ideológicamente, tácticamente, un partido revolucionario... cree que debe desaparecer este régimen". Durante un mitin en el Cinema Europa de Madrid (1-10-34).

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- “Un recuerdo para todas las víctimas ocasionadas por la represión brutal de octubre (se refiere al golpe de estado contra la República dado por el PSOE)… y que prometemos que hemos de vengarlas… No vengo aquí arrepentido de nada… Yo declaro... que, antes de la República, nuestra obligación es traer al socialismo... Hablo de socialismo marxista... socialismo revolucionario... somos socialistas pero socialistas marxistas revolucionarios… Sépanlo bien nuestro amigos y enemigos: la clase trabajadora no renuncia de ninguna manera a la conquista de Poder… de la manera que pueda…La República… no es una institución que nosotros tengamos que arraigar de tal manera que haga imposible el logro de nuestras aspiraciones… Nuestra aspiración es la conquista del poder... ¿Procedimiento? ¡El que podamos emplear!… Parece natural que se aprovechase ahora la ocasión para inutilizar a la clase reaccionaria, para que no pudiera ya levantar cabeza”. El Socialista, 13-1-36. Lo dijo en el cine Europa.

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- "El Partido socialista no es un partido reformista (...) cuando ha habido necesidad de romper con la legalidad, sin ningún reparo y sin escrúpulo. El temperamento, la ideología, y la educación de nuestro partido no son para ir al reformismo". Durante su discurso en el XIII Congreso del PSOE, celebrado en 1932, siendo Ministro de Trabajo.

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- "El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien, yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado la democracia burguesa e iremos a la conquista del Poder". 13 de noviembre de 1933.